El día en que el hombre dejó de ser un homínido, el problema de la calvicie ya le acompañaba de la mano.

Desde los inicios de las primeras tribus egipcias, localizadas en el Alto Egipto, hacia el 15.000 a.C. (cultura Amratiense), cuando Babilonia no era aun ni un sueño, pasando por Roma, donde la ley obligaba a las prostitutas a ponerse una peluca amarilla con el claro objetivo de distinguirlas de las demás damas o el mismísimo Julio Cesar, obsesionado con el problema, comenzó a utilizar las coronas de laurel para disimular el despoblamiento de su cabeza,  hasta nuestros días, el hombre siempre ha buscado la solución a este problema: ungüentos milagrosos, pociones y ofrendas, cualquier cosa para conseguir la tan preciada melena sinónimo de juventud, salud y virilidad.   

Hipócrates, padre de la medicina y calvo desde muy joven, participó activamente en la búsqueda de un remedio hasta el punto que la forma mas avanzada de la alopecia lleva su nombre; alopecia hipocrática.

17.000 años después, la perdida del cabello esta lejos de dejar de tener su importancia, nuestra sociedad, la sociedad en que vivimos marca unos cánones de belleza regidos en la juventud, juventud asociada, claro está, a una cabellera frondosa.

La carencia de  cabello no es solamente un problema de carácter estético, sino que también puede afectar la  psique de la persona, llegando a provocar sentimientos de vulnerabilidad y  perdida de autoestima.

History of Alopecia - SIMONE TRICHOLOGY

Hoy en día, ya tenemos en conocimiento las causas de este problema. De entrada, no solo existe una única alopecia, si no varias clases, alopecias Areatas, alopecias Post Partum, Tiroideas, todas con diferentes orígenes, patrones y causas; pero la alopecia más común y preocupante sigue siendo la misma, la alopecia Androgenética.

La relación de las hormonas sexuales masculinas en desarrollo de la alopecia se la conoce desde muchos siglos atrás. El concurso de la testosterona (T), hormona masculina por excelencia, con una enzima (5alfareductasa),da lugar a una disfunción hormonal, la dihidrotestosterona (DHT), muy perjudicial para el cabello que produce una inflamación en las  glándulas  sebáceas  y  una  miniaturización  progresiva  de los  bulbos con atrofia en la papila en cada ciclo  de crecimiento, para acabar con la inevitable cicatrización de  folículo pilífero impidiendo por completo toda regeneración capilar.

Las causas de esta alopecia se deben a factores genético-hereditarios, disfunciones hormonales, alteraciones del sistema nervioso, y sobre todo y como ya se dicho al principio: la acción de la DHT sobre los folículos pilosos receptores.

Poco podían imaginarse los antiguos que nosotros mismos somos el origen y la causa de nuestro problema.