En resumen: cómo prepararse para un tricograma o una tricoscopia depende de la prueba. Para un tricograma capilar, la mayoría de las clínicas piden que no te laves el pelo durante los días previos; en la preparación de una tricoscopia, en cambio, suele bastar con lavarlo uno o dos días antes. El día de la cita, evita los productos de peinado, las fibras capilares y los peinados tirantes, y lleva tu lista de medicamentos, las analíticas de sangre recientes y una cronología de tu caída.
Una cita de análisis capilar da mejores respuestas cuando el cuero cabelludo llega en su estado natural y aportas la información de contexto adecuada. Esta guía explica la preparación para un tricograma, cómo prepararse para una tricoscopia, qué ocurre durante la consulta y cómo aplicar la misma lógica a una valoración online. Cada clínica tiene su protocolo, así que si la tuya te da instrucciones concretas, esas tienen prioridad.

Tricoscopia, tricograma y fototricograma: en qué consiste cada prueba
Las tres pruebas observan el pelo de forma distinta, y por eso la preparación también cambia:
- Tricoscopia: una exploración dermatoscópica no invasiva del cuero cabelludo y de los tallos capilares con aumento y luz polarizada. No se arranca ningún pelo, y las imágenes pueden guardarse y compararse en visitas posteriores.
- Tricograma: un examen al microscopio de pelos arrancados de zonas concretas (normalmente unos 50) para estimar la proporción de cabellos en fase de crecimiento (anágena) frente a la fase de reposo (telógena).
- Fototricograma: se recorta una pequeña zona y se fotografía para medir la densidad y el crecimiento; es una variante no invasiva que no requiere arrancar pelos.
Para saber qué muestra cada prueba y cuándo se elige una u otra, consulta el capítulo de nuestra guía sobre el tricograma y la tricoscopia y nuestro artículo sobre qué es un análisis capilar y qué muestra la tricoscopia. El resto de este artículo es la parte práctica: qué hacer los días previos y el mismo día de la cita.
Cómo prepararse para una tricoscopia
La tricoscopia suele ser la primera prueba y su preparación es sencilla. El dermatoscopio examina la superficie del cuero cabelludo (orificios foliculares, pelos finos, vasos, descamación o enrojecimiento), así que el objetivo es que nada la cubra.
- Lavado: en muchas clínicas basta con llegar con el cuero cabelludo limpio, lavado uno o dos días antes. Otras piden no lavarlo durante uno o dos días para poder valorar el sebo y la descamación tal como son en realidad. Pregunta qué se aplica en tu caso.
- Nada sobre el cuero cabelludo: ese día, nada de gel, laca, espuma, cera, champú seco ni aceites. Los restos pueden simular descamación u ocultar la piel.
- Sin productos de camuflaje: las fibras capilares, el maquillaje para el cuero cabelludo y los sprays retoca raíces tapan los orificios foliculares y hay que evitarlos por completo.
- Pelo suelto: evita en lo posible trenzas tirantes, moños, extensiones o peluca, para que se pueda acceder a todas las zonas y el pelo no quede aplastado.
La exploración es indolora, dura unos minutos y las imágenes guardadas se convierten en la referencia de partida para el seguimiento.
Preparación del tricograma capilar: por qué no debes lavarte el pelo unos días antes
Un tricograma cuenta la proporción de pelos en cada fase, así que la muestra tiene que reflejar lo que realmente hay en tu cuero cabelludo. Los pelos en fase telógena están sueltos dentro del folículo y se desprenden con facilidad, sobre todo al lavar y al peinar. Si te lavas el pelo la noche anterior, muchos de ellos ya se habrán caído y el resultado puede mostrar una proporción telógena falsamente baja.
Por eso la mayoría de las clínicas piden que no te laves el pelo durante unos días antes de un tricograma, a menudo entre tres y cinco días, según su protocolo. En la misma línea:
- No te peines ni te cepilles con fuerza ese día, y evita peinados que tiren de las raíces.
- No te cortes el pelo muy corto ni te rapes justo antes: los tallos necesitan cierta longitud para poder examinarse, y un fototricograma requiere una zona que se pueda recortar y medir.
La extracción de los pelos produce una molestia breve, más que un dolor real, y se limita a unos pocos puntos pequeños, elegidos para que los resultados puedan compararse con el tiempo.
Tinte, tratamientos químicos y peinado: qué evitar antes de la cita de análisis capilar
Los procesos químicos modifican tanto el tallo como el aspecto del cuero cabelludo, y el tricoscopio detecta esos cambios con claridad: el tinte mancha la piel en las raíces, la decoloración altera el tallo, y el alisado o el desrizado pueden dejar el cuero cabelludo irritado durante días. Si puedes, evita teñirte, decolorarte y hacerte alisados químicos en las dos semanas previas, aproximadamente. Si acabas de teñirte, no canceles la cita: simplemente dile al tricólogo cuándo lo hiciste.
Lista rápida para el día de la prueba:
- Pelo suelto y seco, sin gel, laca, espuma, champú seco ni aceites.
- Sin fibras, polvos ni maquillaje para el cuero cabelludo.
- Sin extensiones, peluca ni trenzas tirantes, siempre que sea posible.
- Sin corte reciente a longitudes muy cortas y sin cuero cabelludo rapado.
- Sin cepillados agresivos ni rascarse.
Medicación, analíticas y qué llevar a la consulta
La regla más importante: no suspendas por tu cuenta la medicación prescrita ni los tratamientos tópicos antes de la prueba. Sigue usándolos y coméntalo; suspenderlos puede cambiar lo que muestra la exploración e interrumpir un tratamiento que quizá te esté ayudando. Si la clínica necesita una pausa antes de una prueba concreta, te lo indicará.
Lleva, en papel o en el móvil:
- Una lista de medicamentos, suplementos y productos tópicos, con fechas aproximadas de inicio y, en el caso de lo que hayas dejado, cuándo lo dejaste.
- Resultados de analíticas de sangre recientes si los tienes: ferritina, función tiroidea o un perfil general. El tricólogo decidirá si hace falta algo más.
- Informes previos, imágenes de tricoscopia y tratamientos probados, indicando cómo respondió el pelo.
- Diagnósticos relevantes como enfermedad tiroidea, anemia o enfermedades autoinmunes o de la piel.
Tu cronología capilar, fotos y preguntas
El pelo sigue un calendario con retraso. Un desencadenante como fiebre, cirugía, parto, una dieta estricta, estrés intenso o un cambio de medicación suele manifestarse como un aumento de la caída entre dos y cuatro meses después, así que el historial útil empieza antes de que comenzara la caída. Apunta:
- Cuándo notaste por primera vez la caída o la pérdida de densidad, y si se mantiene estable, empeora o va por rachas.
- Qué ocurrió en los dos a cuatro meses previos al inicio: enfermedad, fiebre, cirugía, parto, pérdida de peso, estrés, cambios de medicación.
- Antecedentes familiares de caída del pelo, tanto por parte de padre como de madre.
- Si procede, antecedentes menstruales y hormonales: cambios en el ciclo, embarazo, anticonceptivos, menopausia.
- Síntomas del cuero cabelludo (picor, escozor, descamación, exceso de grasa) y tratamientos previos con sus resultados.
Las fotos antiguas de vacaciones o celebraciones documentan cómo estaban la línea de implantación frontal y la coronilla hace años. A partir de ahora, haz fotos estandarizadas en casa cada uno o dos meses: misma habitación, misma luz, mismo ángulo, misma raya; coronilla, raya, línea frontal y sienes. Con el móvil es suficiente. Por último, anota tus preguntas: qué muestran las imágenes, qué pruebas vienen después, cómo se medirá la evolución y cuándo volver.
Qué ocurre durante la cita y después
Una cita típica empieza con la entrevista, donde tu cronología y tus listas ahorran tiempo, seguida de una exploración visual del cuero cabelludo y del patrón de pérdida de densidad. Muchos tricólogos hacen un test de tracción (pull test): tiran suavemente de un pequeño mechón para ver cuántos pelos se desprenden. Después viene la tricoscopia: el dispositivo manual se desplaza sobre el cuero cabelludo mientras se capturan imágenes; es indoloro y dura unos minutos. Si está previsto un tricograma, se arrancan unos pocos grupos pequeños de pelos, con una molestia breve, y se examinan al microscopio. Según los hallazgos, pueden solicitarse analíticas de sangre y, en los casos poco frecuentes en que el diagnóstico sigue sin estar claro, un dermatólogo puede proponer una pequeña biopsia del cuero cabelludo.
Después no hay restricciones: puedes lavarte y peinarte como de costumbre ese mismo día. Hay un detalle que importa más adelante: las imágenes de seguimiento son más útiles cuando se toman en las mismas condiciones que las primeras, así que repite el mismo intervalo de lavado y acude sin productos cada vez. Si la exploración detecta algo que requiere atención médica (un proceso cicatricial, una enfermedad inflamatoria del cuero cabelludo, un resultado analítico alterado), el siguiente paso es el dermatólogo o tu médico.
Cómo prepararse para una valoración capilar online
Una primera valoración también puede hacerse a distancia con buenas fotos y un cuestionario detallado, y se aplica la misma preparación: pelo limpio y seco, sin productos, fibras ni maquillaje; luz natural de día o una luz intensa y uniforme; fotos de la coronilla desde arriba, de la raya, de la línea frontal y de las sienes, todas a la misma distancia; y la misma cronología, lista de medicamentos y analíticas que llevarías a una clínica. Nuestro artículo sobre el análisis del cuero cabelludo con IA y la tricología digital explica qué pueden ver estas herramientas en una fotografía y qué no.
Si quieres la opinión de un especialista antes de decidirte por una exploración presencial, la Clínica Capilar online gratuita permite que un especialista en tricología revise tus fotos y tu cuestionario y te envíe una valoración personalizada, sin compromiso. Una valoración online es un buen punto de partida, pero no sustituye una tricoscopia o un tricograma presencial cuando son necesarios, por ejemplo si se sospecha un proceso cicatricial o inflamatorio o cuando el diagnóstico no está claro.
Preguntas frecuentes
Prepararse para un tricograma capilar suele implicar pasar unos días sin lavarse el pelo, a menudo entre tres y cinco, para que los pelos telógenos sueltos no se vayan con el lavado antes de poder contarlos. El intervalo exacto depende del protocolo de cada clínica, así que sigue las instrucciones que te hayan dado. Normalmente sí: en la preparación de una tricoscopia, en muchas clínicas basta con lavarlo uno o dos días antes, siempre que llegues sin productos de peinado, champú seco, fibras ni maquillaje para el cuero cabelludo. Algunas clínicas prefieren el cuero cabelludo sin lavar durante uno o dos días para valorar el sebo y la descamación, así que pregunta antes. No. No dejes por tu cuenta la medicación prescrita ni los tratamientos tópicos. Sigue usándolos, anota qué utilizas y desde cuándo, y deja que el tricólogo decida si conviene una pausa para alguna prueba concreta. La tricoscopia es indolora: el dispositivo simplemente se apoya sobre el cuero cabelludo mientras se toman las imágenes. El tricograma implica arrancar un pequeño número de pelos, lo que causa una molestia breve y momentánea.¿Cuántos días antes de un tricograma debo dejar de lavarme el pelo?
¿Puedo lavarme el pelo antes de una tricoscopia?
¿Debo suspender mi tratamiento capilar antes de la cita de análisis?
¿Duele una tricoscopia o un tricograma?
Este artículo forma parte de nuestra guía sobre el tricograma y la tricoscopia. También te pueden interesar: tricoscopia o biopsia capilar y interpretar un análisis capilar.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica personalizada. Los productos de SIMONE TRICHOLOGY son dermocosméticos y no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.














